martes, 2 de abril de 2013

Actividad sobre lenguaje sexista

En esta oportunidad publicaré una actividad relacionada con el lenguaje sexista, le invito a que la realice y de su opinión sobre si el lenguaje actualmente es tanto feminista, machista o neutro. En el ejercicio deberás reflexionar de forma individual las siguientes frases y enunciados que se le presentarán, al lado de cada uno pondrás una letra S si estas de acuerdo con la premisa o la letra N si estas en desacuerdo con esta.


  • La lingüística es una ciencia neutra, no tiene género.
  • La lengua obedece a unas reglas de combinación gramaticales y por tanto no puede ser sexista.
  • El término “hombre” designa a la especie de los mamíferos racionales y se refiere por igual a los individuos de sexo masculino y femenino.
  • Si admitimos que el lenguaje es sexista acabaremos dando por buenos términos como “tortugo” y “futbolisto.”
  • El masculino es el genérico que se debe utilizar para referirse a personas de ambos sexos.
  • El femenino es el término marcado de la oposición genérica y sólo se debe usar cuando lo designado es únicamente femenino.
  • Es más correcto decir “el hombre” que “la humanidad.”
  • Lo masculino es varonil y enérgico y lo femenino débil y endeble.
  • El uso de la barra (alumno/a) elimina el lenguaje sexista.
  • Es más correcto “la jefe” que “la jefa.”
  • El inglés no es una lengua sexista porque sus sustantivos no tienen marca de género.
  • La lengua refleja la realidad.
  • Vivimos en una sociedad igualitaria para mujeres y hombres, por lo tanto el lenguaje no puede ser sexista.
  • Las palabras tienen género, no sexo. 
(Rodríguez Hevia. Construyendo contigo la igualdad: ¿Que es el lenguaje sexista?, 2003)



Espero hayan disfrutado esta actividad y los haya ayudado sobre su percepción del lenguaje y si se inclina más del lado femenino o del masculino. Y para terminar la entrada del día de hoy quisiera dejar una frase del libro La mujer, víctima y cómplice de la gran escritora nacional Yadira Calvo.

“El lenguaje es una manifestación de conciencia y un indicio seguro de categorías mentales, del mismo modo que los mitos y leyendas no son simples fantasías de cerebros afiebrados, sino manifestación colectiva de modos de interpretar la realidad con una fuerte carga de emoción y dramatismo” (La mujer, víctima y cómplice, 1981: 35).

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